Cómo afecta el Feng Shui

El Feng Shui surge desde las ideas que se tenían en cuanto a cómo funciona la naturaleza. El historiador Nathan Sivin, con un gran interés en la filosofía y la cultura china en general, relata que hacia el año 350 en los escritos chinos se destaca una constante observación y compresión de los ciclos de la naturaleza; como el cambio de las estaciones, los movimientos lunares y solares, y otros fenómenos celestiales.

De estas observaciones surgían una serie de principios y fundamentos que proporcionaban un marco integral para entender la naturaleza, la vida, la salud y el cosmos en la tradición de la cultura oriental. Los asuntos de estado y de la sociedad se dirigían de acuerdo con estos principios. Las épocas adecuadas para plantar y cosechar, para avanzar y retirarse de la batalla, para casarse y tener hijos, y los métodos para conservar la salud se disponían mediante estos fundamentos. De ahí que podían establecer un calendario de los ciclos humanos, tanto de los cambios momentáneos como de los duraderos; podían crear un sistema que reflejaba el curso de los procesos, una guía para comprender nuestro desarrollo.

Este sistema estaba basado en un principio básico de la filosofía china, en la creencia de que las fuerzas que gobiernan los ciclos de cambios que ocurren en el mundo externo están reproducidas dentro de los cuerpos y las mentes humanas. Los patrones de la naturaleza están resumidos en cada nivel de organización: desde la rotación de los planetas hasta el comportamiento de nuestros órganos internos.

Estas antiguas ideas orientales hoy siguen coincidiendo con muchos pensadores modernos los cuales lo llaman “paradigma holográfico”: Cada parte del universo contiene información sobre el todo. Cada fragmento de la realidad refleja o contiene información sobre el conjunto.

Identificar las etapas de transformación, los patrones de expansión y de contracción, el florecimiento y la decadencia en la naturaleza para luego extrapolarlo a la vida del hombre. Por ejemplo, los seres humanos atraviesan ciclos en sus vidas de forma similar a las estaciones en la naturaleza, empezando por el nacimiento y acabando en la muerte, con etapas intermedias de crecimiento, madurez y decaimiento.

Estas fuerzas de las distintas fases pueden trabajar a favor o en contra de nosotros. Con el Feng Shui buscamos colocar a la persona en una relación favorable con estas fuerzas, para obtener el máximo beneficio del entorno, de todo lo que le rodea y de todo lo que representa todas las fuerzas de la naturaleza.

Cuando aplicamos los parámetros de Feng Shui tenemos como objetivo alinear las viviendas, objetos y actividades humanas con la corriente de energía. El foco de atención es la relación entre la persona y el patrón que sigue esa corriente de energía. Esto protege y mejora nuestra energía y nuestra suerte. Se busca colocar a las personas en una relación beneficiosa con los acontecimientos que suceden en su vida a través de su entorno más cercano, su casa.

A través de una casa podemos conocer los tipos de afecciones de salud que pueden tener las personas que viven en ella. Podemos conocer qué problemas se presentan en su día a día con respecto a su economía. Incluso podemos saber qué situaciones conflictivas se dará en la pareja cuando llegue un ciclo de bajada.

“EL FENG SHUI UNIFICA EL CIELO, LA TIERRA, EL HOMBRE Y LA MATERIA MEDIANTE LA FUERZA CONOCIDA COMO ESENCIA SUPREMA (TAIJI)”. 

El Feng Shui enseña a vivir en armonía aplicando métodos que nos permiten actuar en sintonía con las pautas y las vibraciones de la energía que nos rodea. Por ejemplo cuando en una casa hay un predominio de energía de descenso podemos crear un caudal de abundancia que lo contrarresta utilizando como símbolo de ese crecimiento el bambú. Esto permitirá aumentar la vitalidad de las personas que viven en esa casa y disminuir las pérdidas económicas.

Pero para optimizar la buena suerte que propicia la aplicación del Feng Shui debe intervenir la buena fortuna humana, la que creamos para nosotros mismos a través de nuestra atención y nuestra intención. Estas son las que hacen que la semilla de buena suerte pueda arraigar y producir una cosecha de prosperidad aprovechable.

Aplicar Feng Shui es una compresión de las fuerzas de la naturaleza pero para que su aplicación sea efectiva tiene que ir acompañado de un entendimiento y comprensión de la persona. El sentir la vibración de los espacios en los que habita, el desarrollar la capacidad de observador para percibir el significado de cada cosa que le rodea, equilibrar las energías femeninas y masculinas en su entorno, todo esto es lo que le permite ir más allá en la aplicación de Feng Shui.

Si te gustaría vivir una experiencia trasformadora a través del Feng Shui al mismo tiempo que aprendes los conceptos básicos de esta disciplina, tenemos a tu disposición un programa único y diferente, que te permitirá transformar tu vida conectando con capacidades que te llevarán a elevarte a otro nivel de consciencia a través de lo material, a través de tu casa.


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